Esta obra, que data de la tercera mitad del siglo II d.C., es un testimonio de la fascinación que los romanos sentían por las aves. ¿Estás seguro que quieres eliminar esta nota de tus favoritos?
A lo lejos vocaliza un perico cara sucia, a la izquierda un colibrí diamante bronceado coliazul... "¡Perico!,¡Perico!", detecta emocionado Reiman Velásquez, que camina del brazo de su hijo en ...